Desde hace casi medio siglo, cuando rondaba los veinte años, Oscar Martínez viene dando muestras de su talento profesional sea en cine, teatro y televisión, y este año es una prueba de que desde 2014 vive y disfruta un afortunado reencuentro con la producción para la pantalla grande.

Para él no existen personajes grandes o más pequeños sino desafíos en los que encontrar esos minimos gestos que lo digan todo, que valgan más que mil palabras, un don que le permitió, hace muchos años --en teatro- ser Mozart y más recientemente el envidioso Salieri en 'Amadeus', de Peter Shaffer.

-Télam: ¿Qué clase de personajes te gustan más?
-Oscar Martínez: De todo tipo y género.
A mí me gusta la diversidad, me gusta la variedad de los personajes.
Hay quienes a los que no les pasa lo mismo, qué se imponen con su imagen, con un espectro más pequeño.
La gente los va a ver porque tienen un gran magnetismo.
A mí me gusta más otro tipo de trabajo, no porque desmerezca eso, sino porque me gusta hacer personajes diferentes, sorprenderme y sorprender.
Este año hice otras cuatro películas, con cuatro personajes completamente distintos.

-T: ¿Cuáles son?
-OM: Ahora en marzo se estrena la película española que dirigió Santi Amodeo, 'Yo, mi mujer y mi mujer muerta', después viene 'El cuento de las comadrejas', de Juan José Campanella y para septiembre tengo una película totalmente española qué se llama 'Vivir dos veces', de la catalana María Ripoll, con Inma Cuesta, y también la boliviana 'Tu me manques', de Rodrigo Bellott, rodada en Nueva York.

-T: Un presente con mucho cine...
¿Y teatro?

-OM: Por ahora lo veo difícil porque estoy muy abocado al cine, si bien este año todavía no tengo ningún proyecto en concreto, más que la promoción de esas cuatro películas y de otra que hice en Nueva York.
Cuando lo hacía cada seis o siete años no encontraba el placer de hacerlo.
Es tan diferente de hacer teatro, incluso de la televisión, que me resultaba complicado.

Fuente: Télam >> lea el artículo original