La tercera ronda de negociaciones entre representantes de China y Estados Unidos, que busca resolver la actual guerra comercial y evitar un recrudecimiento de la disputa arancelaria finalizó en Beining con 'avances importantes', informaron autoridades de ambas potencias.

La conversaciones concluyeron formalmente con una reunión entre el presidente chino, Xi Jinping, el representante estadounidense de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, en la que según el máximo mandatario chino se lograron 'grandes progresos', informó la agencia estatal Xinhua.

La Casa Blanca dijo por su parte que las negociaciones han permitido 'progresar'.

De acuerdo con la información oficial, Xi expresó su deseo de que ambas partes puedan alcanzar un acuerdo 'mutuamente beneficioso' en una próxima tanda de diálogo, que se celebrará la próxima semana en Washington.

Previamente, Mnuchin había calificado como 'productivas' las conversaciones mantenidas con China, en un mensaje en Twitter publicado poco antes de la reunión con Xi en el Gran Palacio del Pueblo.

Las conversaciones se cerraron alrededor del mediodía local con los mercados vigilando las señales de que las dos superpotencias económicas podrían mantener una tregua sobre los aranceles recíprocos perjudiciales.

Los principales funcionarios de ambas economías, las más grandes del mundo, habían sostenido dos días de charlas con el objetivo de crear un espacio de diálogo para evitar una escalada de su guerra arancelaria.

Ni los organismos oficiales ni los medios chinos adelantaron el resultado del encuentro, aunque el rotativo chino Global Times resalta el hecho de que ambas partes se tomaron fotografías que reflejan 'buenas vibraciones'.

El diario hongkonés South China Morning Post apuntó, citando a fuentes familiares con el tema, que ha habido 'progresos' en las negociaciones, pero no lo suficiente como para sellar un acuerdo definitivo.

Se trata de la tercera reunión cara a cara entre representantes de ambos países desde que Xi y Trump acordaran en diciembre pasado una tregua de 90 días, lo que significa que el plazo para cerrar un pacto comercial definitivo expira el próximo 1 de marzo, bajo amenaza de aumentar considerablemente los aranceles.

Previo a las reuniones, Trump sugirió que si las conversaciones en Beijing iban bien, este plazo podía extenderse.

El asesor económico de Trump, Larry Kudlow, había dicho anteriormente que la voluntad de Xi de reunirse con los funcionarios estadounidenses era 'una muy buena señal'.

Washington acusa a Beijing de 'prácticas comerciales desleales', que incluyen barreras contra el acceso de extranjeros a su mercado, subsidios que favorecen a las compañías chinas y robo de propiedad intelectual, entre otras.

Expertos de China consideran poco probable que los gobernantes del Partido Comunista realicen hagan cambios significativos en las políticas industriales que han alentado el auge económico del país.

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